La niña rescatada en Bolivia vivió «un infierno» durante siete meses

La menor de 10 años, que trabajaba forzadamente, sigue pasando chequeos médicos y volverá a España la semana que viene

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Álvaro Moreno y Jordi Domènech, esta mañana en Barcelona

“Un infierno. Ni mucho menos un viaje de placer”. Así es como describen las fuerzas policiales los siete meses que la menor magrebí residente en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) ha pasado retenida en la selva boliviana por un amigo de la familia. La Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra la consiguieron liberar la semana pasada en una operación conjunta y han explicado más detalles sobre este secuestro, cuya investigación sigue en marcha y con muchas preguntas aún por resolver. La menor sigue en la ciudad boliviana de Cochabamba pasando un intenso chequeo médico, regresará a España la semana que viene y todavía no ha hablado con sus padres, para no interferir en la investigación.

“El trabajo ha sido muy complicado”, detalló el capitán de la Guardia Civil Álvaro Montero. La provincia de Chapare es una zona selvática, con accesos muy difíciles, y “cocalera”, controladas por indigentes de la zona, que se rigen por sus propias leyes. Los agentes detallaron que en esta época suelen haber muchas riadas y desprendimientos, que llegan a provocar más de diez muertes al día. Además, la zona en la que finalmente fue encontrada la menor, que se localizó vía helicóptero, estaba a 18 horas a pie de las carreteras y el raptor pretendía esconderse aún más en la zona de Yungas de Totora, “prácticamente imposible y por la que se tiene que ir desbrozando la selva”.

Durante estos siete meses, la menor estuvo trabajando forzosamente en las plantaciones de coca y también vendía zumos que elaboraba en un mercado de Chapare. Además, por lo poco que se sabe de su cautiverio, la niña dormía en el suelo, pasaba días enteros caminando por la selva en inclemencias meteorológicas pésimas y no entendía nada de lo que le hablaban, ya que en esa región se usa el idioma quechua. A la menor se le saltaron las lágrimas al ver agentes de la Guardia Civil y además ya ha dicho que tiene muchas ganas de volver a España.

Las fuentes policiales han detallado que Rober Morales su secuestrador (ahora en prisión) intentó conseguirle una nueva identidad, con la excusa que había perdido su documentación, la misma que les dijo a los padres de la menor en las últimas conversaciones telefónicas que tuvieron. Además, la trataba como a una mujer, y pretendía casarse con ella (se desconoce si sufrió abusos sexuales), aunque en ocasiones la presentaba como su sobrina: le cambiaba a menudo de nombre (se entiende que para intentar despistar a la policía) y muchas veces le llamaba Evelyn, precisamente como una sobrina suya.

¿Viaje permitido?

Una de las incógnitas abiertas es por qué los padres de la menor, que recientemente ha cumplido los diez años, dejaron que se marchara con Morales. Lo hicieron a través de una autorización firmada ante notario, en la que quedaba claro que era un viaje de ida y vuelta, y los agentes también tienen corroborado que ella no se marchó forzada de Barcelona. Los Mossos y la Guardia Civil siguen barajando este “supuesto engaño” a la familia y si hubo alguna promesa a cambio y confían en esclarecer los hechos con la declaración que tomarán a la menor en cuanto llegue a España. Entre las hipótesis también está que el secuestro tenga que ver con un matrimonio forzoso, por lo que no se descarta imputar a los padres, o incluso que el caso tuviera que ver con tráfico de armas o de órganos, aunque lo ven muy poco probable

El inspector de los Mossos, Jordi Domènech, detalló que Rober Morales entró en España hace seis años con un documento de identidad falso y que en Bolivia había estado en un centro penitenciario por haber violado a dos hermanas. Además, los agentes detallaron que la madre de él les dio cobertura y que, al contactar con ella, “estuvo en prisión provisional y se negó rotundamente” a ayudar en el caso.

Además, aunque en principio Morales y la menor viajaron para una estancia corta, de entre una semana y diez días, las investigaciones policiales han determinado que el raptor no había comprado billetes de vuelta y que además anuló sus cuentas bancarias en España y se deshizo de las pertenencias con las que trabajaba en L’Hospitalet de Llobregat de albañil. Además, aunque Morales fingió su proximidad y ganas de convertirse al islam, posiblemente para acercarse a la familia marroquí, en Bolivia acudía semanalmente a una iglesia de Aeminpu, una asociación evangélica.

Las mismas fuentes policiales han detallado que durante los primeros días de las supuestas vacaciones Rober Morales permitió muy pocos contactos telefónicos entre la niña y sus progenitores y les prohibía hablar en marroquí, para entender así las conversaciones entre ambos, y sólo un máximo de un minuto. Por este motivo, el 5 de septiembre, casi diez días después de su marcha, los padres denunciaron los hechos ante los Mossos.

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